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objetos imposibles

Below are the 7 most recent journal entries.

 

 
  2008.03.24  17.54
baila





Mood: happy
 
 


 
  2007.01.13  19.17
vuelves

Una colección de puertas azules para la cometa del viento del sur...

Sólo puedo pedirte que no vuelvas, no tengo nada más que decir. Ni siquiera le encuentro sentido, como a los congitos de chocolate blanco. Mientras más pequeña me hago, más me contamino, puedo cortar y cortar pero las cosas no son infinitas. Todo tiene un principio, un motivo, y un final con dos motivos diferentes que a veces convergen sólo por capricho.

Mueve la cucharilla, forma un remolino y los arañazos entonces sonaban igual, o estoy perdiendo la cabeza, o ya la perdí este verano. Mezclame bien con los otros recuerdos borrosos, hasta que no recuerdes mi olor ni mi forma de besarte, ni siquiera mi voz. Porque lo que más deseo es desaparecer de ayer y de antes de ayer, confundir mañana con para siempre y sentarme al sol los domingos, estar entre otros codos y la cabeza sin esforzarse, no vendría mal tampoco.

Vuelves, fantasma como la sombra de Peter Pan o el calor de una chimenea, y ambiguo, como siempre. Algunas cosas sí son para mañana. Justo cuando tu nombre sólo era una combinación de letras demasiado viciada por mis labios y rechazada por mi lengua. ¿Por qué vuelves? si ya rompí a arañazos todas aquellas puertas azules...

 
 


 
  2006.11.30  04.23
las cosas por hechos

Claro, porque estábamos allí y todo el mundo pensaba que aquello era normal. La mesa, inevitablemente redonda,
los cigarrillos se consumían,
hacía frío en invierno y a las 9 cerraban la cafetería.
Porque como las cosas no variaban, eran normales.
Ana hizo eco de su fama de derramar el café
y
Violeta miró de reojo a Luis cuando él soltó su escandalosa carcajada.

La mesa de en frente giró la cabeza de forma sincrónica. Frío hacía en invierno.
Marcos no encontraba el mechero,
se debatía sobre cuestiones tan importantes como cual era el peor chiste del mundo
y la causalidad de que un cociente intelectual más alto implicase lo que al final siempre acabábamos denominando como 'raro', 'eso', 'cosa' o alguna palabra-compuesta-inventada cuyo significado sería 'eso'. Y en invierno hace frío.
Uno que tenía que irse antes porque mañana.
Otro que viene de ver a.
Rotaban
las sillas
en la mesa redonda
en la que los objetos devoraban el logotipo de la superficie mientras simulaban amontonarse.
Y era normal también que a María le diera por hacer gorros con los periódicos del suelo
o por inventarse un túnel de cajetillas de smoking kills o el-tabaco-es-perjudicial-para-su-salud-y-la-de-los-que-le-rodean, según vinieran del kiosco y de Gibraltar o del estanco de la calle peatonal.
Claro, porque todos estábamos allí y todo el mundo pensaba que era lo normal aquello.



'Tengo calor' dijo Clara.

 
 


 
  2006.11.17  21.20
Invierno

Era imposible ignorar el invierno. Entraba por la ventana y jugaba con el humo de un cigarrillo malgastado. Y cada invierno más, invierno menos, congelaba hasta los órganos más cálidos porque no había mantas de lana, ni estufas, ni mesas de paño, y los témpanos de hielo de la ventana parecían hechos de esa sustancia de caramelo de rábano con que los ocupados Curris moldeaban un mundo perfecto.
Algunos sabores sólo están en la imaginación. Tampoco conoció muchos olores, pero uno en concreto se volvió obsesión. El olor a verano, a piel tostada, a luz amarilla de las fotografías que se inundaron aquel invierno. Y mientras, corrían las horas, como agua de presas rotas, sin modales. Tocaba el frío a la puerta y llegaba acompañado de la humedad de los hongos azules del queso sobre la mesa, y solo. No llegabas tú, tan sólo copias incompletas e inviernos. Puede que no existas, o estás muy lejos, a miles de estaciones, y metros llenos de gente que se te parece.
Entonces cruzaba los brazos para no tiritar, las miradas se perdían y los perdidos no se miraban, a pesar de que las ventanas estaban abiertas, era imposible ignorar el invierno.



Mood: cold
 
 


 
  2006.11.01  23.36


Hacía tiempo que le gustaba jugar con las palabras. Le recordaban a esas piezas de colores, con huecos y protuberancias con las que se podía construir casi cualquier cosa. De niña tenía un maletín amarillo lleno de piezas color cereza, limón, piscina y césped. Un día intentó construir una noria, era bastante abstracta porque las norias son redondas y la suya esquinaba demasiadas veces, pero eso no era importante. De pronto, las luces de aquella feria de verano se apagaron al meter la mano en el maletín, completamente lleno de aire que los pesimistas llamaron 'vacío de piezas'. Nunca le regalaron otro maletín, la señora sociedad decía que las niñas deben jugar con muñecas. Pero tuvo la suerte de tener hermanos y miles de piezas nuevas color manzana, sol, entrenubes y guisante. Cuando no había piezas, desmontaba cualquier cosa. Cuando no sabía volver a montarla, inventaba aparatos inútiles y viejos.

Objetos imposibles.

Después llegaron los puzzles y casi a la vez, los lápices. Sin darse cuenta, se convirtió en coleccionista y eso que se sentía como un maletín amarillo en los ojos de un pesimista. Todo el mundo tenía aficiones, Eva sabía tocar la guitarra, Luís jugaba al baloncesto, Pablo y su ajedrez. Ella no sabía hacer nada especial. Intentó cantar pero la echaron por no ajustarse al compás marcado, dibujaba por las tardes hasta que un sueño más se rompió por cosas de la vida. Y ya no lloraba, eso alejaba las tardes tristes, y a ella le gustaba estar triste a veces. Si estaba triste, coleccionaba palabras bonitas, las desarmaba como lo hacía con los aparatos viejos, las miraba, jugaba con ellas, dejaba los congeladores para quedarse con las heladeras, y no tomaba sino que robaba prestadas algunas frases de miles de libros de los que nunca conseguía retener el título. Lo bueno de las palabras era que podía hacer una noria, dos norias, diez norias, podía repetirlas o hacerlas diferentes, llenas de esquinas o esféricas, grandes, pequeñas norias y nunca se gastaban las letras.

Algunas noches, alguien subía a la noria y desde allí se veía la ciudad desde arriba y se contaban más estrellas. Incluso tuvo tanta suerte que un verano comprendió que se había hecho coleccionista de muchas cosas, de piezas y colores, de flores y ruiditos, de besos, ojos, sensaciones y de objetos imposibles. Como un cubreparaguas, un tren de cartón, una luna de agua, una máquina de burbujas de miel, una llave roja al revés...y cada pieza, como un puzzle, cada pieza, en su sitio, cada pieza y todas ellas en un maletín de sueños.

 
 


 
  2006.10.25  12.53
ortocentro

Las ocho suenan a canción rayada en aquel oído, huelen a café momentáneo saben a humo, se hacen sentir con el agua fría de un calentador desperezándose. El periódico de la realidad espera simétrico y brillante, apenas en la pubertad autobusera de su corta vida. Desde aquel ortocentro no resulta fácil mantener el equilibrio a las nueve, las piernas distan de ganarse el galardón del adjetivo largas, las barras aumentan la temperatura sudando entre las manos que las aprisionan. Su mesa. Su pantalla. Sus obligaciones. Su horario.

Las tres suenan a eco de telediario barato en el piso de arriba, huelen a refrito de patio interior con luz triste, tocan con abrazo de sillón y papel estucado de 250 gramos.

Hay un ruidito con las mismas cifras para denotar el número de grillitos diminutos y los ceros entre la coma y el uno que miden su tamaño en un hipotético sistema centrimétrico. Pero no hacen crick. Lástima de 28 letras con su tendencia al finito en combinaciones y que no pueden transcribir el ruidito. A veces para para coger aire. Cree que viene de alguna pieza imperfecta en la nevera, por lo que deduce que transporta cierta frialdad y quizás sea la sugestión lo que hace que le parezca cálido. Casi le tiene cariño. Llena los pasillos, algo en el baño debe caerle mal porque apenas se mete allí, pasa por el salón en los huecos de la discusión de la vecina del quinto, y no hay duda de que su sitio preferido es el dormitorio y es la noche.

Las diez suenan a plástico gris envolviendo todo tipo de materiales desechados y a llaves, huelen a agua en medio del aire en medio de la calle en medio de alguna parte de una canica, rozan la ausencia de realidad o la verdadera realidad. Verdadera. Realidad. ¿?

El ruidito sigue ahí al volver. Seguirá mañana. Mañana.

Todo seguirá y sus pies y su ombligo, y sus pestañas, y todo. Y sus ojos ven que en realidad lo raro es que todo sigua ahí, lo raro es vivir.



Mood: awake
Music: crick crick crick
 
 


 
  2006.10.21  01.15
noche de lluvia en asturias

volver
para qué?
caminar calle abajo cucarachas arriba del pantalón y a nadie le importa
sólosonrisas sólos los sólos
los emparejados de la mano y mejor no follamos que estoy cansado
qué desperdicio de amor del brazo

cansa

a veces hasta duele

pero sabes que mañana no sentirás nada

y preferirás el aire a tu aire

dormir sin pensar en tu-su cara al despertar

y qué más da

ruído con tilde ruido sin tilde

de cualquier forma silencioso al ser derruído

nadie lo entiende, algunos se hacen los fuertes, ligamos mostrando los 35 grados preferidos cuando hay todo un abanico de quesitos el caserío al abrir el paquete, y no me gusta bailar, y sólo lo hago por llevarte a la cama, porque me puede más el instinto animal que las ganas de verte por la mañana.

y porqué hablamos tanto de sexo? tres botellas, o eran dos, ya las multiplicamos? media vida entera. media, ponme otra. no hay nadie para mi. igual yo no soy para nadie.

que asco de literatura. flash flash flash. como fotografías sueltas en el cajón de no enseñar porque ahí sales muy feo.

 
 



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